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Cómo empezar a usar inteligencia artificial en tu pyme sin botar plata

  • hace 3 días
  • 7 min de lectura

Casi todos los dueños de pyme con los que hablo este año me hacen la misma pregunta. No es si deberían usar inteligencia artificial. Eso ya lo dan por hecho. La pregunta es por dónde empezar sin terminar pagando algo que después nadie usa.


Es una preocupación razonable. Muchos ya pasaron por eso con otras herramientas. Pagaron un sistema, una plataforma o una suscripción que sonaba bien, la usaron tres semanas y ahí quedó. Y en una pyme esa plata sí se siente.


Entonces vamos a lo práctico. Esto es lo que yo haría si tuviera que empezar hoy, con presupuesto apretado y sin tiempo para experimentar por deporte.


Por qué la mayoría bota plata en esto

Antes de los pasos, vale la pena entender por qué se pierde la plata. Casi siempre es por dos errores de entrada. Los dos son fáciles de evitar si los ves venir.


Empezar por la herramienta y no por la tarea

La secuencia normal es esta. Alguien te habla de una herramienta, la buscas, ves que tiene un plan mensual que no parece caro, y la contratas. Después te sientas a ver en qué la usas.


Ese orden está al revés. Cuando empiezas por la herramienta, terminas buscándole trabajo a algo que ya pagaste. Y lo que encuentras casi siempre es trabajo que no te dolía.


Abrir cinco frentes al tiempo

El otro error es el entusiasmo. Uno arranca a usarla para el contenido, para responder correos, para organizar el inventario y para armar una presentación, todo en la misma semana.


Suena a que estás aprovechando. En la práctica no aprendes bien ninguna de las cuatro, no puedes medir nada, y a las tres semanas lo dejas porque se volvió una carga más.


Paso 1. Escoge una sola tarea

Empieza por una tarea. Una. Concreta, aburrida y repetida.


No es un consejo de humildad. Es que una sola tarea es lo único que puedes medir de verdad. Y medir es lo que después te va a decir si esto vale la pena o si estás gastando por moda.


Los tres filtros para escoger bien

Para escoger la tarea, pásala por tres preguntas.


Primero, se repite. Si la haces una vez al mes, no sirve para empezar. Necesitas algo semanal o diario, porque necesitas repeticiones para agarrarle el ritmo.


Segundo, te consume tiempo de alguien caro. Si es algo que hace la persona más ocupada del negocio, o tú mismo, ahí sí hay algo que ganar. Si es una tarea que hace alguien con tiempo libre, el ahorro no se va a notar en ninguna parte.


Tercero, un error se alcanza a ver a tiempo. Esta es la que casi nadie considera. Escoge una tarea donde tú puedas revisar el resultado antes de que llegue al cliente. Al principio vas a corregir mucho, y es mejor corregir en tu escritorio que frente a alguien que te está comprando.


Tareas que suelen pasar los tres filtros

En negocios pequeños, las que más veo funcionar son de este tipo: pasar en limpio las notas de una reunión o de una visita comercial, redactar el primer borrador de una respuesta que siempre es parecida, resumir un documento largo antes de leerlo completo, o convertir algo que ya escribiste en tres versiones para canales distintos.


Fíjate en algo. Ninguna es espectacular. Todas son tareas de apoyo, y esa es exactamente la idea al arrancar. Lo espectacular viene después, si es que viene.


Paso 2. Antes de pagar, sabe cuánto te cuesta hoy

Este paso toma diez minutos y es el que casi todo el mundo se salta.


Antes de tocar nada, anota cuánto tiempo te toma hoy esa tarea. No estimado a ojo. Cronométrala dos o tres veces en una semana normal y saca un promedio.


Ese número es tu punto de partida. Sin él, dentro de un mes no vas a poder decir si mejoraste o si simplemente te sientes más moderno.


Y de una vez calcula el otro dato: cuántas veces haces esa tarea al mes. Tiempo por vez, multiplicado por veces al mes. Eso es lo que te está costando hoy, medido en horas. Guarda ese número donde no se te pierda.


Paso 3. Prueba dos semanas sin pagar

Casi todas las herramientas de este tipo tienen una versión gratuita o un periodo de prueba. Para lo que vas a hacer al principio, la versión gratuita alcanza. De verdad alcanza.


Dale dos semanas. Ni una ni cuatro. Una semana es puro tropiezo y no alcanzas a agarrarle el modo. Cuatro es demasiado tiempo sin tomar una decisión, y en ese punto ya te acostumbraste y pierdes objetividad.


Durante esas dos semanas haz esa tarea solo con la herramienta, aunque al principio te demores más. Va a pasar. Los primeros días es probable que te demores más que haciéndolo a mano. Eso es normal y no significa que no sirva.


Lo que sí tienes que hacer es anotar. Una línea por vez: cuánto te demoraste y qué tuviste que corregir. Con eso basta. No necesitas un tablero ni un informe.


Paso 4. Aprende a pedirle bien

Esta es la parte que más resultado da y la que menos atención recibe.


El error más común es pedirle como si fuera un buscador. Una línea corta y a ver qué sale.


Y lo que sale es un texto que le sirve a cualquier negocio, que es otra forma de decir que no le sirve al tuyo.


Cuatro cosas cambian eso, y no toman más de un minuto extra.


Uno. Cuéntale a qué se dedica tu negocio. Dos renglones: qué vendes, a quién, hace cuánto.


Dos. Dile para quién es lo que va a escribir. Un cliente que ya te compró no es lo mismo que uno que nunca ha oído de ti, y eso cambia el texto completo.


Tres. Dale un ejemplo tuyo. Pégale algo que sí te haya funcionado y dile que quieres algo con ese tono.


Cuatro, y esta casi nadie la usa. Pídele que te haga preguntas antes de responder. Que te devuelva lo que le falta saber, en vez de inventárselo.


Cuando encuentres una instrucción que te funcione, guárdala. Un archivo de texto basta. Con el tiempo esa lista se vuelve más valiosa que la herramienta misma, porque la herramienta la puedes cambiar y la lista se queda contigo.


Paso 5. Decide con la cuenta, no con la sensación

A las dos semanas, siéntate con tus dos números.


Cuánto te tomaba antes esa tarea al mes, y cuánto te está tomando ahora. La diferencia son horas. Y tú sabes cuánto vale una hora tuya o de tu gente.


Ahora sí compara contra el costo de la versión paga. Si el tiempo que ahorras al mes no paga la suscripción con holgura, no la pagues todavía. Puedes seguir en la versión gratuita, o cambiar de tarea y volver a probar.


Y aquí va algo que conviene decir sin rodeos. A veces la respuesta honesta es que no sirvió para esa tarea. Ese también es un resultado, y es un resultado barato: te costó dos semanas de atención y cero pesos. Mucho mejor que descubrirlo después de un año de suscripción.


Cuando ya te funciona, no corras

Supongamos que la cuenta te dio bien y decides seguir. Vas a querer ampliar de una vez, y ahí es donde se pierde lo ganado.


Antes de sumar nada, escribe lo que aprendiste. No un manual. Una hoja con las instrucciones que te funcionaron y con los tres o cuatro casos donde la herramienta se equivocó feo. Esa hoja es tu activo, no la suscripción.


Después suma una segunda tarea. Una sola, y pásala por los mismos tres filtros. Vas a ir mucho más rápido que la primera vez porque ya sabes pedirle.


Y no te saltes la medición en la segunda. Es tentador, porque ya te convenciste. Pero la segunda tarea puede perfectamente no funcionar aunque la primera sí, y sin números no te vas a dar cuenta hasta dentro de meses.


Cinco errores comunes cuando se arranca

Creer todo lo que responde

La herramienta responde con la misma seguridad cuando acierta y cuando se equivoca.


El tono es idéntico. Si te da un dato, una cifra o un nombre propio, verifícalo. Sobre todo si lo vas a poner frente a un cliente.


Meterle información que no debería salir del negocio

Datos de clientes, contratos, información financiera. Antes de pegar algo ahí, pregúntate si te incomodaría que eso saliera de tu negocio.


Si la respuesta es sí, no lo pegues. Hay formas de trabajar con información sensible, pero eso no es para la primera semana.


Publicar lo primero que salga

Un texto bien redactado no es lo mismo que un texto correcto. Lo que sale de una herramienta suele estar bien escrito y a la vez sonar a nadie.


Si tu negocio tiene una forma de hablar, revísalo antes de publicarlo.


Delegar la decisión y no la tarea

Puedes delegar redactar, resumir u organizar. No delegues decidir qué precio poner, a qué cliente dejar ir o qué producto sacar del catálogo. Eso es criterio, y el criterio es tuyo.


Anunciarlo antes de que funcione

Es tentador contarle al equipo o a los clientes que ahora usas inteligencia artificial. Espérate.


Si lo anuncias y después lo abandonas, la próxima vez que quieras mover algo en el negocio nadie te va a creer.


Lo que esto no te va a resolver

Y aquí viene el matiz, que es importante.


Esta herramienta no arregla lo que está desordenado. Si tu oferta no es clara, te va a dar veinte versiones de un mensaje confuso, todas bien escritas.


Si no sabes cuánto te deja cada producto, te va a responder con toda seguridad sobre los números malos que tú le diste.


No tiene criterio. Tiene velocidad. Lo que le entregues te lo devuelve multiplicado y con mejor presentación.


Eso no es un argumento para no usarla. Yo la uso todos los días y me ha cambiado la forma de trabajar. Es un argumento para tener claro qué estás multiplicando antes de darle velocidad.


Qué puedes hacer esta semana

Si quieres arrancar, esto cabe en una semana sin desordenar tu operación.


Hoy: escoge la tarea con los tres filtros. Que se repita, que consuma tiempo de alguien caro, y que puedas revisarla antes de que salga.


Mañana: cronometra cuánto te toma hoy y cuántas veces la haces al mes.


Los siguientes catorce días: haz esa tarea solo con la herramienta, en versión gratuita, anotando tiempo y correcciones.


Al final: saca la cuenta y decide con el número, no con la sensación.


Eso es todo. Al principio no hay más ciencia que esa, y quien te diga lo contrario probablemente te está vendiendo algo.


Antes de automatizar, mira tus números

Hay algo que va antes de todo esto y conviene decirlo de frente. Ahorrar tiempo solo sirve si sabes qué es lo que te está dejando plata en el negocio.


Si no lo sabes, lo único que vas a lograr es hacer más rápido cosas que no te están dando.


Si nunca has hecho esa cuenta con calma, empieza por ahí. Tengo una Calculadora de Rentabilidad Real, es gratis y te toma unos minutos.


Te muestra qué te está dejando de verdad cada producto o servicio, y con eso en la mano cualquier decisión de herramientas se vuelve mucho más fácil.

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